Posición de Venezuela ante la Organización Mundial de Comercio
11 de septiembre del 2003
El
Ministro de la Producción y el Comercio, Ramón Rosales Linares presenta un
documento denominado "Privilegiando el derecho al desarrollo", donde
señala unas reflexiones y fija la posición del Gobierno de la República
Bolivariana de Venezuela en el marco de las negociaciones para regular el
comercio internacional ante la V Reunión Ministerial de la Organización
Mundial de Comercio que se lleva a cabo en este balneario mexicano.
A continuación texto del documento presentado por el ministro de la Producción
y el Comercio, Ramón Rosales Linares.
"En esta V Reunión Ministerial de la Organización Mundial de Comercio,
tengo la responsabilidad de comunicar a la comunidad internacional y
organizaciones que hacen vida alrededor de estos asuntos de gran trascendencia,
algunas reflexiones del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela en
relación con el estado actual de las negociaciones de la OMC y sus futuras
consecuencias.
Balance entre compromisos y resultados derivados de los acuerdos
"Desde la creación del sistema multilateral de comercio se pretendió como
fundamento, que el comercio internacional lograría, per se, un desarrollo
humano sustentable, particularmente mediante su liberalización, con lo que
supuestamente se alcanzarían mejores condiciones de acceso a los mercados de
los países miembros. Para ello se diseñaron y acordaron una serie de normas en
diferentes áreas del sistema multilateral de comercio.
"No obstante la exigencia de reciprocidad en el cumplimiento de muchas de
las normas acordadas ignoró las grandes diferencias existentes entre las economías
vinculadas al sistema multilateral y los diferentes niveles de desarrollo. Al
obligar a los países con economías desiguales a comportarse como iguales, se
originaron grandes perjuicios para las naciones en desarrollo.
"Si bien es cierto que hay algunas previsiones adoptadas con respecto al
Trato Especial y Diferenciado, estas, en su mayoría, no se han cumplido, en
algunos casos no existe la capacidad suficiente para que los países en
desarrollo puedan obtener alguna ventaja de la aplicación de tales normas generándose
mayores desequilibrios en las relaciones de intercambio entre los países
desarrollados y en desarrollo.
"En estas circunstancias, no quedan dudas acerca de cuáles han sido los países
ganadores y cuáles los perdedores, dadas las características del actual
sistema de comercio internacional.
Como lo registra el Informe para el desarrollo humano del año 2003 de la
Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los países con
índice de desarrollo humano (IDH) bajo, en 1990 participaban con el 0,86% de
las exportaciones mundiales contrastando con el 82,82% de la participación
correspondiente a las naciones con índice alto.
Para el año 2001 la participación en las exportaciones mundiales con bajo IDH,
había disminuido al 0,66%, una clara e incuestionable evidencia de quienes han
sido los perdedores de la Ronda de Uruguay.
No adopción de nuevos compromisos
"Como puede apreciarse, persiste y se incrementa con el tiempo la brecha de
desigualdad y beneficios que resultan del fiel cumplimiento de esos mecanismos,
llevando a cuestionar la eficacia del libre comercio, en los términos en los
que se encuentra planteado y en la forma en que ellos se ejecutan,
imposibilitando que el sistema pueda, efectivamente, constituir un factor clave
para atender de manera justa y equilibrada el desarrollo humano.
"La evidencia indica que a pesar de los esfuerzos de los países en
desarrollo para adaptarse a esas normas, la calidad de vida no ha mejorado y son
preocupantes las limitaciones de acceso a los bienes y servicios básicos de
subsistencia de la mayoría de la población mundial.
"De allí que la delegación de la República Bolivariana de Venezuela
plantee la necesidad de no adoptar nuevos compromisos hasta no resolverse la
extensa y variada gama de asuntos pendientes, fundamentalmente los que afectan a
los países en desarrollo.
"Antes de iniciar cualquier nueva negociación, el gobierno de la Republica
Bolivariana de Venezuela considera que se debe realizar una revisión pública
de las consecuencias de los acuerdos de Marrakech y de su impacto sobre el
crecimiento económico, la reducción de las desigualdades entre países según
sus niveles de desarrollo, el empleo, el ambiente, tal como lo solicita el
Consejo Económico y Social (CES) a la Unión Europea.
Priorizar la lucha contra la pobreza y la exclusión social
"Para el mundo industrializado, los problemas comerciales se limitan a una
competencia por los mercados, para el mundo en desarrollo, el problema
fundamental se centra en la lucha contra la pobreza, secuela de políticas
equivocadas derivadas de modelos liberalizadores endógenos con visión
excluyente. Siendo extremadamente diferentes los problemas a resolver,
diferentes son entonces los enfoques y las soluciones, esto es una realidad
insalvable.
"En las negociaciones para liberalizar y desregular el comercio y las
inversiones se le ha dado poca importancia a la lucha contra la pobreza y la
exclusión social. Para que el libre comercio pueda traducirse en una mayor
calidad de vida y bienestar para los pueblos del mundo, la OMC tiene que
enfrentar los verdaderos obstáculos del libre comercio.
El intercambio desigual que prevalece como expresión de un orden económico
internacional injusto; El acceso a la información, el conocimiento y la
tecnología por parte de los países en vías de desarrollo; Las disparidades y
asimetrías que colocan en una insalvable desventaja a los países del sur
frente a las potencias del norte; El peso de una deuda externa impagable que
absorbe un creciente porcentaje de los fondos que pudieran destinarse a la
inversión pública y al intercambio comercial; El impacto negativo de las políticas
de ajuste estructural impuestas por los organismos financieros internacionales;
Los obstáculos para acceder al financiamiento internacional El incumplimiento
del mundo industrializado de destinar al menos el 0,7 de su PIB para la
asistencia al desarrollo, acordado en la cumbre de Monterrey; Los obstáculos
para que los países en desarrollo puedan, en función de sus propias realidades
y potencialidades, desarrollar planes de crecimiento y desarrollo propios.
Aplicación de políticas públicas
"En los últimos años ha prevalecido un fuerte sesgo ideológico que
privilegia al mercado frente a la acción estatal sin tomar en cuenta la
negativa experiencia global y sin considerar las formas en las cuales el Estado
ha intervenido de manera exitosa en diferentes experiencias históricas de
desarrollo.
"El mercado por sí solo no será, como no la ha sido nunca, capaz de
garantizar ni el crecimiento económico, ni la superación de la pobreza, ni el
logro de la equidad en el mundo en desarrollo.
La evidencia demuestra lo contrario: en las últimas dos décadas se ha
producido un acelerado proceso de liberalización y desregulación a escala
planetaria y simultáneamente se han acentuado las desigualdades tanto al
interior de los países como entre los países.
Ante estos hechos irrebatibles es necesario reintroducir el tema de la adecuada
intervención del Estado y de reivindicar el papel de las políticas públicas
como condiciones sin las cuales no sería posible alcanzar la meta deseada de un
desarrollo equitativo, democrático y ambientalmente sostenible.
"El tema de las relaciones entre el mercado y el Estado no es un asunto que
se pueda resolver de manera inmediata para las futuras situaciones y coyunturas,
con base en supuestos teóricos o políticos generales. Ni la hegemonía del
Estado ni el fundamentalismo de mercado son las alternativas en las cuales
Venezuela y los países del sur podrán encontrar las claves para el desarrollo
económico y social.
"Nuestro principio es: "Tanto mercado como sea posible y tanto Estado
como sea necesario". La armonización entre el papel del Estado y la dinámica
del mercado son asuntos que deben decidirse en cada contexto, de acuerdo con las
condiciones particulares y la voluntad democrática de los ciudadanos, y en
ejercicio de la soberanía. Ningún acuerdo comercial puede pretender resolver
esta tensión de una sola vez a favor del Estado o del mercado.
"No se trata, entonces, de limitar la acción reguladora de los Estados
para allanar el camino de la liberalización económica a través de la adopción
irreversible de acuerdos internacionales de obligatorio cumplimiento. No basta
con liberalizar el comercio y las inversiones para garantizar el avance hacia
mayores niveles de crecimiento y bienestar colectivo. Sin mecanismos expresos
que faciliten el diseño y ejecución de políticas públicas dirigidas a lograr
una reducción significativa de las disparidades entre las diferentes regiones,
países y actividades productivas, la libre competencia entre desiguales, no
puede conducir sino al fortalecimiento de los más fuertes y a un debilitamiento
aún mayor de los mas débiles.
Nuevos actores en el sistema multilateral de comercio
"Solo mediante un proceso de negociaciones efectivamente participativo para
el conjunto de la sociedad -sectores empresariales, trabajadores, organizaciones
indígenas, de mujeres, culturales, ambientales, partidos políticos,
Parlamentos, prensa- podremos afirmar que estamos avanzado en la dirección de
un proceso que pueda caracterizarse como verdaderamente democrático y generador
de riqueza.
"El actual modelo de negociación no hace posible la participación de las
organizaciones sociales en el seguimiento de los temas fundamentales y el
resultado de los acuerdos. Sin embargo, se le otorga un alto grado de
discrecionalidad a los representantes de las grandes potencias, convirtiendo, de
hecho, las posturas de estos representantes en decisiones prácticamente
secretas que niegan de antemano la participación de los países en vías de
desarrollo en los asuntos cruciales que se discuten.
"La incorporación de nuevos y válidos actores en el Sistema Multilateral
de Comercio es una exigencia democrática. La transparencia, el acceso pleno a
la información y el derecho a la participación en el proceso de toma de
decisiones tienen su fundamento principal en el hecho de que la OMC es mucho más
que un acuerdo comercial, puesto que sus normas impactan decisivamente al más
amplio espectro de la vida colectiva en sus dimensiones institucionales, políticas,
sociales e, incluso, culturales.
Democratización de la toma de decisiones y negociaciones
"Otro elemento de evaluación es el tema de la transparencia como
experiencia democrática y democratizadora del Sistema. Hay que reconocer los
esfuerzos realizados por el actual director de la organización por hacer del
conocimiento público sus normas y decisiones fundamentales, así como la
interacción que se viene dando en los últimos años con las organizaciones
sociales.
"Sin embargo, no es menos cierto que siguen existiendo mecanismos
informales poco transparentes en el proceso de negociaciones a través de los
cuales, generalmente, terminan imponiéndose los intereses de las grandes
potencias. Ejemplo de ello son las reuniones mini- ministeriales, cuyos
participantes son limitados, con temas de interés específico, etc., donde la
posibilidad de negociación para aquellos países que quedan excluidos los
coloca en desventaja, reflejándose en resultados adversos a los esperados.
Derechos humanos por encima de los mercantiles
"En estos procesos hay una marcada tendencia a priorizar los derechos
mercantiles sobre los humanos, desplazándolos hacia el comercio. Se trastoca así
la filosofía de los derechos humanos al imponer la libertad de comercio y la
rentabilidad de la inversión como paradigma de la materialización de estos.
"La creación de un nuevo sujeto de derecho en torno a los derechos
comerciales coloca a las empresas en un nivel equivalente al de las personas y
los Estados. La supremacía que se le otorga a los derechos mercantiles sobre
los derechos humanos se traduce en una seria amenaza a estos últimos. Esto es
particularmente preocupante dado que, en general, los tratados para la
liberalización del comercio y la inversión tienen mecanismos mucho más
efectivos para garantizar su cumplimiento -mediante fuerte sanciones- que los
previstos en los acuerdos y tratados de derechos humanos, laborales, culturales
y ambientales.
"Para el Gobierno de la Republica Bolivariana de Venezuela, los derechos
económicos, culturales y civiles son y serán interdependientes, indivisibles e
irrenunciables. En consecuencia, los intereses comerciales no podrán tener
supremacía por encima de los derechos humanos y la soberanía de los Estados.
La agricultura y las políticas proteccionistas
"El artículo 305 de la Constitución de la Republica Bolivariana de
Venezuela señala: "El Estado promoverá la agricultura sustentable como
base estratégica del desarrollo rural integral y en consecuencia garantiza la
seguridad alimentaria de la población; entendida como la disponibilidad
suficiente y estable de los alimentos en el ámbito nacional y el acceso
oportuno y permanente a estos por parte de los consumidores. La seguridad
alimentaria deberá alcanzarse desarrollando y privilegiando la producción
agropecuaria interna, entendiéndose como tal, la proveniente de las actividades
agrícola, pecuaria, pesquera y acuícola. La producción de alimentos es de
interés nacional y fundamental al desarrollo económico y social de la Nación.
A tales fines, el Estado dictará las medidas de orden financiero, comercial,
transferencia tecnológica, tenencia de la tierra, infraestructura, capacitación
de la mano de obra y otras que fueran necesarias, para alcanzar niveles estratégicos
de autoa bastecimiento. Además, promoverá las acciones en el marco de la
economía nacional e internacional para compensar las desventajas propias de la
actividad agrícola" "Con este mandato constitucional, la delegación
venezolana ante la V Reunión Ministerial de la OMC se pronunciará por la
reducción de las políticas proteccionistas y de los ruinosos subsidios que
otorgan los países industrializados, sin que esta exigencia se convierta en una
obligación generalizada que impida a los países en desarrollo hacer uso de
estos instrumentos y otras políticas públicas para acortar la desventaja que
sufren frente a las grandes potencias que subsidian a los agricultores.
Aunque se limiten las barreras arancelarias a las exportaciones de los países
en desarrollo, es imposible competir con los precios subsidiados de los países
del Norte. Tales prácticas impiden o dificultan el acceso a los mercados del
mundo. Los productos subsidiados compiten deslealmente en nuestros propios
mercados internos y su ventaja competitiva se hace mucho mayor al reducir o
eliminar nuestros aranceles. Incluso, si las potencias eliminaran tales
subsidios y apoyo a sus productos, la relación aun permanecería desigual. Por
ello, no se nos puede exigir que hagamos lo mismo y asumamos mayores compromisos
de liberalización.
Nuestros países carecen de la magnitud de los recursos financieros de las
naciones desarrolladas para apoyar la agricultura; solo contamos con la firme
voluntad de diseñar y desarrollar instrumentos de política para paliar los
efectos perjudiciales de las políticas proteccionistas y distorsionantes que
por varias décadas han aplicado los países del Norte y que ahora se pretende
negar a los países del Sur. Estos deben ser preservados como expresión del
Trato Especial y Diferenciado y a la vez aprovechar nuestras potencialidades,
aspiración por siempre desplazada.
En nuestros países, la actividad agrícola es fundamental para la supervivencia
de millones de ciudadanos que ancestralmente han ocupado y preservado
racionalmente vastos espacios geográficos para provecho de la humanidad. Las
condiciones de vida de millones de campesinos indígenas se verían seriamente
afectadas si ocurre una inundación de bienes agrícolas importados, aun en los
casos en los cuales no exista subsidio. La producción agrícola es mucho mas
que la producción de una mercancía; es en sentido amplio un modo de vida, es
el fundamento básico de opciones culturales, es una forma de ocupación del
territorio; define modalidades de relación con la naturaleza, tiene que ver
directamente con los temas críticos de la seguridad y soberanía alimentaria
por lo tanto, no puede ser tratado como cualquier otra actividad económica o
cualquier producto.
Derechos de propiedad intelectual o derecho a la salud
"La propiedad intelectual es otro de los asuntos en los cuales se expresa nítidamente
la oposición de intereses entre los países del Norte y los países del Sur,
especialmente entre las grandes corporaciones transnacionales y las poblaciones
campesinas y aborígenes.
"Las potencias del Norte lograron imponer un régimen obligatorio y global
de protección de la propiedad intelectual de acuerdo con sus exigencias, cuyos
estándares se nos quiere obligar a cumplir sin que medie una consideración
especial y diferenciada para los países en desarrollo.
A pesar de que el párrafo 6 de la Declaración de Doha plantea que "no
deberá impedirse a ningún país que adopte medidas para la protección de la
salud y la vida de las personas", todavía se insiste en consolidar un
amplio régimen de protección de la propiedad intelectual en condiciones muy
desventajosas para los países pobres.
"En las hoy predominantes relaciones asimétricas, las ventajas del Norte
residen precisamente en las áreas científico-tecnológicas. El régimen
internacional de definición y protección de la propiedad intelectual está
orientado a acentuar este desbalance. Protege sectores en los cuales las
potencias poseen más ventajas, mientras que, injustamente, deja sin protección
a aquello en lo cual los países del Sur tienen indudables ventajas: la
diversidad genética de sus territorios y el conocimiento tradicional de los
pueblos campesinos y aborígenes.
"Los acuerdos sobre propiedad intelectual de la Organización Mundial del
Comercio obligan a todos los países -después de un período de gracia para los
"menos desarrollados"- a establecer regímenes de protección muy
restrictivos y adversos al interés de los países del Sur.
Así por ejemplo, como consecuencia de los derechos monopólicos otorgados por
tales acuerdos, las compañías farmacéuticas eliminarán, a la larga, la
competencia y cobrarán precios más allá de la capacidad adquisitiva de
millones de personas. Según diversos estudios, se ha calculado que ocurrirán
no sólo aumentos significativos de precios como consecuencia de la introducción
de patentes, sino igualmente una notaria reducción del consumo: amplios
sectores de la población quedarían excluidos del acceso a medicamentos de
calidad y precios accesibles. Esto es inadmisible.
"Los acuerdos de propiedad intelectual no deben constituirse en obstáculos
del derecho de las personas a gozar de los avances científicos y tecnológicos,
del acceso a los medicamentos, educación y alimentos de calidad. Venezuela
reconoce la supremacía de los acuerdos internacionales en materia de derechos
humanos, salud, seguridad alimentaria y biodiversidad por encima de la propiedad
intelectual de las corporaciones transnacionales. En cuanto a salud se refiere,
hay que defender y preservar el derecho de otorgar licencias obligatorias a
favor de empresas nacionales para que fabriquen versiones genéricas de
medicamentos que satisfagan las demandas de las poblaciones más necesitadas.
El Gobierno Bolivariano de Venezuela también apoya el derecho de los indígenas
y campesinos de proteger su conocimiento ancestral y el de los agricultores a
proteger y utilizar las semillas por ellos producidas.
Defender la obligación del Estado de prestar servicios estratégicos
"Las propuestas para liberalizar, desregular y privatizar de forma absoluta,
el comercio de servicios (financieros, telecomunicaciones, consultoría,
ingeniería, turismo, salud, etc.) implica una seria amenaza a nuestros
postulados constitucionales y leyes nacionales, así como para las políticas
gubernamentales de promoción y desarrollo que influyen y regulan los mecanismos
imperfectos del mercado.
"La pertinencia de mayores o menores niveles de regulación o intervención
estatal es un tema abierto que tiene que decidirse de acuerdo con las
condiciones que cambian permanentemente.
La transferencia del mercado de servicios públicos, como la educación o la
salud, amenaza los derechos elementales de los ciudadanos al transformarlos en
simples consumidores de los mismos.
"El Gobierno Bolivariano de Venezuela sostiene que los países podrán
liberalizar sus servicios de acuerdo con sus prioridades de desarrollo nacional
y no porque lo obliguen acuerdos o tratados internacionales. Se deben mantener
como servicios públicos los indispensables para la población y los que
determine la Constitución y las leyes. En este sentido, es necesario asegurar
un margen adecuado de protección y excluirlos de cualquier intento de
liberalización que impida el acceso de la población, particularmente de los
sectores mas empobrecidos, a servicios básicos, tales como la salud, educación,
justicia, seguridad, etc.
"En relación con las negociaciones sobre servicios, inversiones,
competencia y facilitación del comercio, vinculados con los recursos naturales
energéticos y sus industrias, la República Bolivariana de Venezuela, fiel a
los principios establecidos en su Constitución, mantendrá la propiedad, manejo
y control sobre los mismos. Por ser considerados de interés público y de carácter
estratégico para la Nación venezolana, en el marco de las negociaciones y
acuerdos internacionales estos sectores no podrán ser objeto de ningún proceso
de liberalización, desregulación o privatización que limiten el derecho
soberano del Estado y el Gobierno para diseñar y ejecutar las políticas y
estrategias de desarrollo más convenientes al interés nacional.
En consecuencia, toda iniciativa y estrategia de negociación sobre los recursos
naturales energéticos y sus industrias se subordina a los principios
constitucionales y legales en la materia, que responden a los máximos intereses
del Estado Venezolano.
"En esta V Reunión Ministerial de la OMC la delegación venezolana
planteará de manera firme y categórica que, este esquema de comercio, como
otros cuyas propuestas son sesgadas en la misma dirección liberalizadora, no
podrán limitar ni sobreponerse a la potestad y el derecho soberano de los
Estados de regular los distintos sectores de servicios que se consideren de
importancia estratégica para satisfacer las necesidades básicas y esenciales
de su población."