Observadores internacionales
denuncian irregularidades ante CNE
Caracas, Dic. 1 Venpres.-El proceso de recolección de firmas para solicitarle
el referéndum revocatorio al Presidente de la República Bolivariana de
Venezuela y a un grupo de asambleístas de la Fuerzas del Cambio que apoyan su
gestión, recibió serios cuestionamientos por parte del grupo de observadores
internacionales que ha seguido de cerca el desarrollo de esta actividad y así
lo dieron a conocer en el informe que presentaron ante las autoridades del
Consejo Nacional Electoral, cuyo contenido reproducimos a continuación:
"Nosotros, un grupo de 52
intelectuales, parlamentarios/as, líderes sociales, comunicadores/as, y otras
personas, de 35 países del mundo, hemos concurrido a Venezuela con el objetivo
de observar el proceso de recolección de firmas, obtenidas, entre el 28 de
noviembre y el 1 de diciembre del 2003, por la oposición venezolana, con el
propósito de agilizar su solicitud de revocatoria de mandato del Presidente de
la República, Hugo Chávez Frías.
Luego de la observación realizada en distintos Estados del país, aportamos a
continuación nuestras opiniones. Ante todo, señalamos la importancia de esta
innovadora práctica democrática en el desarrollo de instrumentos para el
ejercicio participativo de democracia en el mundo y en la región. Nuestro
primer señalamiento consiste en subrayar la voluntad política expresada por el
Estado venezolano al facilitar la realización de la recolección de firmas,
proveer las garantías de seguridad, respetar e incentivar el ejercicio del
derecho a la participación política del conjunto de la ciudadanía y, en
concordancia con la Constitución, facilitar un espacio democrático para la
expresión de la libertad de pensamiento y la expresión del disentimiento.
En las mesas de recolección observadas denotamos su carácter pacífico, la
claridad en los materiales proveídos por la Consejo Nacional Electoral y un
adecuado nivel de información sobre el proceso tanto por parte de quienes
colectaban las firmas como de los y las observadoras nacionales. Sin embargo
llamaron nuestra atención los siguientes aspectos:
1. En la casi totalidad de las mesas visitadas constatamos la existencia de
documentos paralelos a los definidos por el Consejo Nacional Electoral, cuyo
propósito no ha sido aclarado por la Coordinadora Democrática:
A) Tarjeta en la que la persona debe identificarse y estampar su huella como mecanismo no oficial de comprobación de su participación en este proceso (anexo 1)
B) Pequeños papeles no
oficiales, identificatorios de la identidad de la persona, el número de mesa y
de planilla (anexo 2)
3. Observamos la existencia de sistemas de cómputo y base de datos en lugares públicos
o privados cercanos a las mesas, de carácter paralelo, que se mantenían en
lugares privados y que podrían suplantar el rol de la Comisión Nacional
Electoral.
4. A pesar de la claridad en la documentación para la recolección de firmas, elaborada por el Consejo Nacional Electoral, que destinaba la Planilla A para la recolección fija (en las mesas) y la Planilla B para la recolección itinerante (en principio destinada a las personas sin posibilidad de desplazarse), notamos una inversión de las primeras planillas para el segundo propósito. Eso pudiera convertir la visita domiciliaria en una forma de recolección masiva que no puede ser observada según lo previsto.
5. En todas las mesas visitadas hemos recibido testimonios de personas que han sido objeto de distintas formas de coacción o presiones para firmar, tales como: pérdida del empleo; exclusión de la atención hospitalaria; presiones patronales para realizar la firma como parte de la obligación laboral, y también eventuales firmas de una persona en distintos lugares. Si estos elementos fueran confirmados, podrían acarrear serías dudas sobre el libre ejercicio de la firma.
6. Pudimos observar con asombro
que los lugares autorizados por el Consejo Nacional Electoral en los cuales se
instalarían las mesas de recolección de firmas, fueron movidos de dirección
sin la consulta debida al máximo órgano electoral. Eso dificultó, tanto a
nosotros como a los observadores nacionales, la correspondiente observancia y
supervisión del proceso participativo, y en consecuencia consideramos que dicho
acto podría poner en duda los resultados finales.