International Herald Tribune
29 Agosto 2003
“El otro lado de la historia”
Por: Mark Weisbrot

 Revocatorio en Venezuela

WASHINGTON: Demasiadas veces, comentarios de la Casa Blanca sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Iraq, y otras dudosas justificaciones para la guerra, fueron fielmente creidas por la prensa estadunidense. Ahora, existe otro ejemplo del triunfo de la desinformación, el cual no casualmente involucra una vez más a un país rico en petróleo, donde el gobierno estadounidense persigue un “cambio de régimen”. Esta vez, no es un gobierno dictatorial el que se encuentra bajo ataque sino uno legítimamente democrático. 

El Presidente Hugo Chávez de Venezuela fue electo democráticamente, por primera vez en 1998 y una vez más en el año 2000, bajo una nueva constitución que fue aprobada por el pueblo votante en un referéndum extraordinario. A pesar del alboroto político durante el último año, que incluye un paro de 64 días en el sector petrolero el cual paralizó la economía, el gobierno de Chávez no ha decretado un estado de emergencia ni ha suspendido los derechos constitucionales de los ciudadanos. 

De hecho, bajo el gobierno de Chávez, a diferencia de gobiernos anteriores, las libertades de expresión, asociación y asamblea han sido absolutas. “Yo creo que la libertad de expresión en Venezuela esta más viva que en cualquier otro país que he visitado,” dijo el ex-Presidente Jimmy Carter durante su visita a Venezuela el año pasado.

Si un lector tiene una impresión distinta, es porque los reportajes en los EEUU. generalmente incluyen acusaciones poco verificables por parte de la oposición – que acusan a Chávez de liderar una dictadura “Castro-comunista” -  por ejemplo, y esto muchas veces sin impugnación.

En abril del año pasado, Chávez fue víctima de un golpe de estado militar que fue inicialmente aprobado por la administración de Bush. El golpe contó las peculiaridades tradicionales de un cambio de régimen patrocinado por Washington, incluyendo un incremento en los fondos dados por parte de EE.UU. a grupos de oposición, y reuniones entre oficiales estadounidenses de alto rango y personas claves involucrados en el golpe.

La administración de Bush continúa su intervención política en los asuntos de Venezuela. El mes pasado, Washington cortó los créditos a Venezuela del banco de exportaciones e importaciones de los EE.UU. Según diplomáticos extranjeros aquí, el jefe del banco admitió en privado que esta acción fue tomada por razones políticas.

Durante las últimas semanas se ha dado un esfuerzo mancomunado dentro de los EE.UU. y Venezuela en lo que a relaciones públicas se refiere, con la insistencia por parte de la administración Bush, de crear una falsa imagen acerca de un propuesto referendo para revocar el mandato de Chávez. La administración Bush quiere que el público crea que el gobierno firmó un acuerdo con la oposición para facilitar un referendo revocatorio, y que Chávez podría ser culpable de no aceptar dicho acuerdo. Las directivas editoriales de los periódicos más grandes de los EE.UU. han tomado esta posición.

Pero el gobierno nunca firmó tal acuerdo – eso sería como si el gobernador Gray Davis de California hubiese acordado efectuar un referendo revocatorio de su mandato sin antes recolectar las firmas y la petición de su electorado para solicitando un referendo. La oposición tendrá que entregar las firmas y seguir las reglas constitucionales – tal como en California – antes de que un referendo sea posible.

Además, la oposición está dividida y no está claro si sus partidarios más poderosos realmente quieren un referéndum. Son ellos y no Chávez quienes corren más riesgo. La oposición está desacreditada por haber liderado un golpe de estado que fracasó y un paro petrolero que hizo mucho daño a la economía, ellos no han ganado nada. Si pierden un referendo, o no logran recolectar las 2.5 mi;lones de firmas necesarias para solicitar un referendo, su juego habrá terminado..

Y si la oposición ganara, solamente ganarían la oportunidad para nuevas elecciones – elecciones en las cuales Chávez podría ser un candidato. Existe la posibilidad muy probable de que Chávez ganara dicho compromiso– no existe ningún otro candidato en Venezuela que tenga el nivel de aceptación que tiene Chávez.

Esto ha sido el problema más grande de la oposición durante los últimos 4 años: ellos no pueden ganar una elección porque la mayoría del país es pobre y ya ha rechazado los partidos tradicionales, elitistas y corruptos que gobernaron el país durante 40 años. Esta es la razón por la cual, ellos han buscado otras formas de sacar a Chávez, como el golpe, el paro y otros efuerzos para desestabilizar el gobierno.

En los próximos meses, los reportajes estadunidenses culparán al gobierno de Chávez de cualquier cosa que pase en Venezuela. Aquellos a los que les interese saber el otro lado de la historia – o tener alguna idea de lo que realmente está pasando – deben estar preparados para pasar un buen rato escarbando en el internet.

El autor es co-director del Center for Economic and Policy Research. Traducción por Eva Golinger-Moncada.