Revocatorio
en Venezuela
WASHINGTON:
Demasiadas veces, comentarios de la Casa Blanca sobre la existencia de armas de
destrucción masiva en Iraq, y otras dudosas justificaciones para la guerra,
fueron fielmente creidas por la prensa estadunidense. Ahora, existe otro ejemplo
del triunfo de la desinformación, el cual no casualmente involucra una vez más
a un país rico en petróleo, donde el gobierno estadounidense persigue un
“cambio de régimen”. Esta vez, no es un gobierno dictatorial el que se
encuentra bajo ataque sino uno legítimamente democrático.
El
Presidente Hugo Chávez de Venezuela fue electo democráticamente, por primera
vez en 1998 y una vez más en el año 2000, bajo una nueva constitución que fue
aprobada por el pueblo votante en un referéndum extraordinario. A pesar del
alboroto político durante el último año, que incluye un paro de 64 días en
el sector petrolero el cual paralizó la economía, el gobierno de Chávez no ha
decretado un estado de emergencia ni ha suspendido los derechos constitucionales
de los ciudadanos.
De
hecho, bajo el gobierno de Chávez, a diferencia de gobiernos anteriores, las
libertades de expresión, asociación y asamblea han sido absolutas. “Yo creo
que la libertad de expresión en Venezuela esta más viva que en cualquier otro
país que he visitado,” dijo el ex-Presidente Jimmy Carter durante su visita a
Venezuela el año pasado.
Si
un lector tiene una impresión distinta, es porque los reportajes en los EEUU.
generalmente incluyen acusaciones poco verificables por parte de la oposición
– que acusan a Chávez de liderar una dictadura “Castro-comunista” -
por ejemplo, y esto muchas veces sin impugnación.
En
abril del año pasado, Chávez fue víctima de un golpe de estado militar que
fue inicialmente aprobado por la administración de Bush. El golpe contó las
peculiaridades tradicionales de un cambio de régimen patrocinado por
Washington, incluyendo un incremento en los fondos dados por parte de EE.UU. a
grupos de oposición, y reuniones entre oficiales estadounidenses de alto rango
y personas claves involucrados en el golpe.
La
administración de Bush continúa su intervención política en los asuntos de
Venezuela. El mes pasado, Washington cortó los créditos a Venezuela del banco
de exportaciones e importaciones de los EE.UU. Según diplomáticos extranjeros
aquí, el jefe del banco admitió en privado que esta acción fue tomada por
razones políticas.
Durante
las últimas semanas se ha dado un esfuerzo mancomunado dentro de los EE.UU. y
Venezuela en lo que a relaciones públicas se refiere, con la insistencia por
parte de la administración Bush, de crear una falsa imagen acerca de un
propuesto referendo para revocar el mandato de Chávez. La administración Bush
quiere que el público crea que el gobierno firmó un acuerdo con la oposición
para facilitar un referendo revocatorio, y que Chávez podría ser culpable de
no aceptar dicho acuerdo. Las directivas editoriales de los periódicos más
grandes de los EE.UU. han tomado esta posición.
Pero
el gobierno nunca firmó tal acuerdo – eso sería como si el gobernador Gray
Davis de California hubiese acordado efectuar un referendo revocatorio de su
mandato sin antes recolectar las firmas y la petición de su electorado para
solicitando un referendo. La oposición tendrá que entregar las firmas y seguir
las reglas constitucionales – tal como en California – antes de que un
referendo sea posible.
Además,
la oposición está dividida y no está claro si sus partidarios más poderosos
realmente quieren un referéndum. Son ellos y no Chávez quienes corren más
riesgo. La oposición está desacreditada por haber liderado un golpe de estado
que fracasó y un paro petrolero que hizo mucho daño a la economía, ellos no
han ganado nada. Si pierden un referendo, o no logran recolectar las 2.5
mi;lones de firmas necesarias para solicitar un referendo, su juego habrá
terminado..
Y
si la oposición ganara, solamente ganarían la oportunidad para nuevas
elecciones – elecciones en las cuales Chávez podría ser un candidato. Existe
la posibilidad muy probable de que Chávez ganara dicho compromiso– no existe
ningún otro candidato en Venezuela que tenga el nivel de aceptación que tiene
Chávez.
Esto
ha sido el problema más grande de la oposición durante los últimos 4 años:
ellos no pueden ganar una elección porque la mayoría del país es pobre y ya
ha rechazado los partidos tradicionales, elitistas y corruptos que gobernaron el
país durante 40 años. Esta es la razón por la cual, ellos han buscado otras
formas de sacar a Chávez, como el golpe, el paro y otros efuerzos para
desestabilizar el gobierno.
En
los próximos meses, los reportajes estadunidenses culparán al gobierno de Chávez
de cualquier cosa que pase en Venezuela. Aquellos a los que les interese saber
el otro lado de la historia – o tener alguna idea de lo que realmente está
pasando – deben estar preparados para pasar un buen rato escarbando en el
internet.
El autor es co-director del Center for Economic and Policy Research. Traducción por Eva Golinger-Moncada.