Canciller
venezolano cree que algunos temas binacionales se deben tratar en privado
Roy Chaderton cree que llegó el momento de bajar las tensiones entre su país y Colombia. Habló con EL TIEMPO.
"Estamos sometidos a un bombardeo de información negativa que busca ponernos a pelear, una alianza entre la ultraderecha antivenezolana de Colombia y la ultra derecha anticolombiana de Venezuela con el propósito de derrocar al gobierno del presidente Hugo Chávez", afirma.
¿A quiénes atribuye esto?
Gente con resentimientos históricos y menosprecio mutuo. Fíjese la cantidad de montajes que no han conducido a ninguna parte. Los reportajes, las fotos de unos supuestos contactos con la guerrilla, los escándalos que todavía se arman con el caso Ballestas, a quien supuestamente Venezuela no quería entregar, siendo que la justicia colombiana lo llevó de regreso a través de los procedimientos legales.
En el gobierno del presidente Andrés Pastrana, EL TIEMPO reprodujo una denuncia sobre el traslado de un guerrillero a Cuba con la presumible evidencia de colaboración de Venezuela, algo que se hizo a petición del comisionado de paz Camilo Gómez. Cuando el comisionado lo aclaró, se corrigió mínimamente. Lo que hizo El Espectador de dar disculpas por un error no lo ha hecho el resto de la prensa colombiana.
¿Qué caso específico molestó a su gobierno?
El año pasado, el general Martín Carreño, tras agradecer al ministro de Defensa, Lucas Rincón, su ayuda humanitaria frente un ataque que sufrió el Ejército colombiano, dijo que quienes atacaron "entraron a territorio venezolano, donde se dice que reciben el apoyo del gobierno de Venezuela".
¿Considera injustas esas acusaciones?
Nuestro territorio ha sido violado constantemente por irregulares de Colombia y a veces por regulares. En febrero del 2002, militares colombianos entraron, fueron capturados y al día siguiente regresados sin hacer un circo de eso. Entra la guerrilla, los paramilitares, toda clase de delincuentes. Sufrimos el efecto de la violencia de Colombia durante 50 años y ahora enfrentamos toda clase de acusaciones. Eso es injusto e irresponsable. Nadie nos da condolencias por nuestros muertos; tenemos a lo largo de este tiempo más de 500 secuestrados.
¿Quiénes considera que contribuyen desde Colombia a deteriorar la relación?
La Andi es una de las que más daño han hecho. El presidente Chávez participó en uno de sus congresos como una deferencia hacia Colombia y hacia sus empresarios, pero su llegada estuvo rodeada de escándalos y declaraciones imprudentes. Luego surgieron palabras de amor hacia el gobierno golpista que se instauró por tres días en Venezuela, y durante la cumbre de Rionegro se hicieron acusaciones contra Venezuela por incumplimientos de obligaciones andinas, una denuncia muy agresiva partiendo de la injusticia, porque todos han incumplido. Agredir al gobierno de Venezuela es una soberana insensatez, que habla de una directiva gremial poco inteligente, igual que en Venezuela.
La Cámara de Integración Venezolano-Colombiana participó en eventos estimulantes del golpismo. La representación de Proexport de entonces contribuyó a armar reuniones golpistas en Colombia, todos los foros empresariales binacionales tuvieron connotación política. Tenemos motivos para confiar en el mejoramiento de la situación, aunque ya hay un daño hecho.
¿No hay también un daño en el control de cambios que ha golpeado a todos los empresarios?
Eso no es cierto. Hay tratamiento especial al caso de Colombia; otros pagos no se han hecho porque no se han entregado los requisitos. Además, se atraviesan aguafiestas y en lugar de contribuir a mejorar ese clima lo dificultan.
¿Están cerradas las puertas para empresarios colombianos?
Están abiertas para los que tienen interés en trabajar respetando las leyes y las prácticas legales.
El presidente Chávez en Brasil se refirió a sus empresarios como los verdaderos amigos y a los colombianos como vinculados al golpismo.
El presidente Chávez tiene muy buenas relaciones con empresarios colombianos que han venido a generar empleo y han contribuido a bajar el costo de la vida. Si creen en la competencia, quien ofrezca mejores productos, precios y condiciones, tiene posibilidades.
¿No va esa política en contra de acuerdos andinos?
Ningún acuerdo nos puede obligar a favorecer a empresarios colombianos que están aliados al golpismo.
Los presidentes han hablado duro. ¿Qué hacer para bajarle el tono a esa situación?
Yo no polemizo con Presidentes. Esperamos que ellos mantengan un diálogo claro. Hay que hablar menos, y que lo que haya que decirse se diga en privado, no aliarse con los medios golpistas de Venezuela. Y desconfiar las denuncias recurrentes.
ISMAEL ENRIQUE
MEDINA F.
Caracas