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Unión Energética

 

  • ALBA

La Alternativa Bolivariana para la América (ALBA) es una iniciativa de integración para los países de América Latina y el Caribe, promovida por la República Bolivariana de Venezuela, inspirada en el más grande sueño de nuestro Libertador, Simón Bolívar: “Ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza que por su libertad y gloria”.
La propuesta del ALBA la formuló por primera vez el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, en el marco de la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe, celebrada en la isla de Margarita, al noreste de Venezuela, en diciembre de 2001.

Esta propuesta de unir a los países de América Latina y el Caribe en un solo bloque económico, político y social resume los principios rectores de una verdadera integración latinoamericana y caribeña basada en la justicia, la solidaridad, la equidad, la cooperación, la complementariedad, la voluntad común de avanzar, el desarrollo equitativo y el respeto a la soberanía y autodeterminación de los pueblos, con énfasis en el desarrollo humano y social, además del político y económico.

Ideológicamente el Alba está sustentada en el pensamiento de los próceres latinoamericanos Simón Bolívar, José Martí, Antonio José de Sucre, Bernardo O’Higgins, José de San Martín, Augusto César Sandino, entre otros, sin nacionalismos egoístas ni políticas nacionales restrictivas que nieguen el objetivo de construir la Patria Grande Latinoamericana que soñaron los héroes de nuestras luchas emancipadoras.

La propuesta integracionista del ALBA se contrapone a la neoliberal Área de Libre Comercio para las Américas (Alca), formulada por Estados Unidos en la primera Cumbre de las Américas, realizada en 1994. De entrar en vigor, el Alca constituiría desde el punto de vista político la desunión de los países latinoamericanos y niveles de dependencia y subordinación sin precedentes; desde el punto de vista económico contribuiría a la desnacionalización de las economías y significaría la profundización del neoliberalismo; y desde el punto de vista social traería mayor pobreza y desesperación para los sectores mayoritarios de nuestros países.

Frente al modelo capitalista, mercantilista, centrado en el desarrollo económico, depredador y profundizador de las desigualdades propuesto por el ALCA, el ALBA propone la búsqueda de un desarrollo en armonía con el entorno, sustentable en el tiempo, acorde con las potencialidades, sin discriminación y orientado fundamentalmente hacia la igualdad social.

 

Antecedentes

Los antecedentes de la Alternativa Bolivariana para la América y el Caribe se encuentran por toda Latinoamérica y el Caribe en las luchas independentistas y por la unidad que libraron nuestros precursores.

La obra y el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, en su “Carta de Jamaica”, su discurso en el Congreso de Angostura, la carta a Martín de Pueyrredón, la Convocatoria al Congreso Anfictiónico de Panamá, los acuerdos Mosquera-Monteagudo, Mosquera-O Higgins, Santamaría-Alaman, la correspondencia con José de San Martín y tantos otros documentos.

En Francisco Miranda, con un Plan de Gobierno para esta región, a la que él llamaba Colombia.

Con Antonio José de Sucre, en las proclamas de Hidalgo y Morelos, del general San Martín, de Artigas y su reforma agraria, de la “Ley Gaucha” de Güemes, del Plan de Operaciones de Mariano Moreno, de los escritos económicos de Belgrano, de la obra de Simón Rodríguez, del proyecto de Federación de Bernardo Monteagudo, de la obra del hondureño Cecilio del Valle y de la lucha por la Confederación Centroamericana de Francisco Morazán.

De igual manera, lucharon por la integración hemisférica Eloy Alfaro en Ecuador, Martí en Cuba, Ezequiel Zamora en Venezuela, Felipe Varela en Argentina, Ramón Emeterio Betances en Puerto Rico… y tantos otros.
El  patriota nicaragüense, Augusto César Sandino, en el proyecto que escribiera sobre la unidad latinoamericana: “Plan para la realización del sueño supremo de Bolívar”.

Lo más contemporáneo, lo más reciente, aparecen Perón y Getulio Vargas con el ABC; Salvador Allende y la Universidad Latinoamericana; la voz de Fidel diciéndonos “Sólo habrá salvación en la unidad”; Francisco Caamaño desde la República Dominicana; Velasco Alvarado desde el Perú mariateguista y tupacamarista; Torres y Marcelo Quiroga Santa Cruz desde Bolivia; Omar Torrijos desde Panamá; Carlos Fonseca desde Nicaragua; João Goulart desde el Brasil; Gaitán desde Colombia; el Che Guevara desde toda Nuestra América… Entre otros grandes luchadores que pelearon por la unidad y la independencia de Latinoamérica y el Caribe.

El ALBA tiene antecedentes gloriosos, viene de lo profundo de la América insurgente, tiene raíces que la convierten en un proyecto histórico de construcción de la Patria Grande. El ALBA es una construcción popular.

 

Multipolaridad

La Alternativa Bolivariana para la América responde a la concepción integracionista de la política exterior venezolana, que promueve un nuevo orden internacional basado en la multipolaridad, impulsa el diálogo Sur-Sur y se expresa en una dimensión política, económica, cultural y militar en concordancia con las siguientes estrategias:

-Promover la integración latinoamericana y caribeña para abordar con mayor eficacia las desigualdades sociales y los altos niveles de pobreza que afectan a los países de la región
-Consolidar y diversificar las relaciones internacionales, robusteciendo la cooperación Sur-Sur y ampliando las relaciones con otras regiones y países

-Fortalecer el posicionamiento de Venezuela en la economía internacional, contribuyendo así a la ampliación de nuestras exportaciones no tradicionales y añadiendo valor a las tradicionales.

 

Objetivo

El Alba tiene por objetivo la transformación de las sociedades latinoamericanas, haciéndolas más justas, cultas, participativas y solidarias y por tanto está concebida como un proceso integral destinado a asegurar la eliminación de las desigualdades sociales y fomentar la calidad de vida y una participación efectiva de los pueblos en la conformación de su propio destino.

Para alcanzar estos objetivos, el Alba se guía por los siguientes principios y bases cardinales:

1.- El comercio y la inversión no deben ser fines en sí mismos, sino instrumentos para alcanzar un desarrollo justo y sustentable, pues la verdadera integración latinoamericana y caribeña no puede ser hija ciega del mercado, ni tampoco una simple estrategia para ampliar los mercados externos o estimular el comercio. Para lograrlo, se requiere  una efectiva participación del Estado como regulador y coordinador de la actividad económica.

2.- Trato especial y diferenciado, que tenga en cuenta el nivel de desarrollo de los diversos países y la dimensión de sus economías, y que garantice el acceso de todas las naciones que participen en los beneficios que se deriven del proceso de integración.

3.-La complementariedad económica y la cooperación entre los países participantes y no la competencia entre países y producciones, de tal modo que se promueva una especialización productiva, eficiente y competitiva que sea compatible con el desarrollo económico equilibrado de cada país, con las estrategias de lucha contra la pobreza y con la preservación de la identidad cultural de los pueblos.

4.- Cooperación y solidaridad que se exprese en planes especiales para los países menos desarrollados en la región, que incluya un Plan Continental contra el Analfabetismo, utilizando modernas tecnologías que ya fueron probadas en Venezuela; un plan latinoamericano de tratamiento gratuito de salud a ciudadanos que carecen de tales servicios y un plan de becas de carácter regional en las áreas de mayor interés para el desarrollo económico y social.

5.- Creación del Fondo de Emergencia Social, propuesto por el Presidente Hugo Chávez en la Cumbre de los Países Sudamericanos, celebrada recientemente en Ayacucho.

6.- Desarrollo integrador de las comunicaciones y el transporte entre los países latinoamericanos y caribeños, que incluya planes conjuntos de carreteras, ferrocarriles, líneas marítimas y aéreas, telecomunicaciones y otras.

7.- Acciones para propiciar la sostenibilidad del desarrollo mediante normas que protejan el medio ambiente, estimulen un uso racional de los recursos e impidan la proliferación de patrones de consumo derrochadores y ajenos a las realidades de nuestros pueblos.

8.- Integración energética entre los países de la región, que asegure el suministro estable de productos energéticos en beneficio de las sociedades latinoamericanas y caribeñas, como promueve la República Bolivariana de Venezuela con la creación de Petroamérica.

9.- Fomento de las inversiones de capitales latinoamericanos en la propia América Latina y el Caribe, con el objetivo de reducir la dependencia de los países de la región de los inversionistas foráneos. Para ello se crearían, entre otros, un Fondo Latinoamericano de Inversiones, un Banco de Desarrollo del Sur, y la Sociedad de Garantías Recíprocas Latinoamericanas.

10.- Defensa de la cultura latinoamericana y caribeña y de la identidad de los pueblos de la región, con particular respeto y fomento de las culturas autóctonas e indígenas. Creación de la Televisora del Sur (TELESUR) como instrumento alternativo al servicio de la difusión de nuestras realidades.

11.- Medidas para que las normas de propiedad intelectual, al tiempo que protejan el patrimonio de los países latinoamericanos y caribeños frente a la voracidad de las empresas transnacionales, no se conviertan en un freno a la necesaria cooperación en todos los terrenos entre nuestros países.

12.- Concertación de posiciones en la esfera multilateral y en los procesos de negociación de todo tipo con países y bloques de otras regiones, incluida la lucha por la democratización y la transparencia en los organismos internacionales, particularmente en las Naciones Unidas y sus órganos.

Estas líneas estratégicas han sido plasmadas en la Declaración Conjunta  sobre el ALBA, suscrita por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, y el Presidente del Consejo de Estado de Cuba, Fidel Castro, en la ciudad de La Habana, Cuba, el 14 de diciembre de 2004.

En esa misma fecha, ambos mandatarios firmaron el "Acuerdo entre el presidente de la República Bolivariana de Venezuela y el Presidente del Consejo de Estado de Cuba para la aplicación de la Alternativa Bolivariana para las Américas",  documento en el cual ambos mandatarios manifiestan la decisión de dar pasos concretos hacia una integración ya no solo basada en la solidaridad, sino en el intercambio de bienes y servicios que resulten más beneficiosos para las necesidades económicas y sociales de ambos países.

En tal sentido, los gobiernos firmantes proponen un plan estratégico para garantizar la más beneficiosa complementación productiva sobre bases de racionalidad, aprovechamiento de ventajas existentes en una y otra parte, ahorro de recursos, ampliación del empleo útil, acceso a mercados u otra consideración sustentada en una verdadera solidaridad que potencie las fuerzas de ambas partes.

Este plan estratégico contiene acuerdos de intercambio de paquetes tecnológicos, programas conjuntos de salud, cultura y eliminación del analfabetismo, inversiones de interés mutuo en igualdad de condiciones, apertura de subsidiarias de entidades bancarias estatales,  un Convenio de Crédito Recíproco para facilitar los pagos y cobros de transacciones comerciales; y comercio compensado, entre otras iniciativas.

La Alternativa Bolivariana para la América (ALBA) también ha visto la luz con la concreción de los proyectos de Telesur en el área cultural, y en el ámbito energético a través de Petroamérica, iniciativa que engloba a las propuestas subregionales Petrocaribe, Petrosur y Petroandina.

La propuesta sobre la constitución de un Fondo Humanitario Social, fue acogida por los Estados integrantes de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) en el XVI Consejo Presidencial Andino, celebrado en la ciudad de Lima, Perú, del 14 al 18 de julio de 2005. En ese encuentro, los estados Andinos también acordaron evaluar su participación efectiva en Telesur.

 

Unión Auténtica

En el primer aniversario del ALBA, la República de Bolivia decidió sumarse a esta alternativa de liberación, con la firma de adhesión del presidente Evo Morales, en presencia de sus homólogos Hugo Chávez y Fidel Castro, el 29 de abril de 2006, en La Habana.
Los primeros mandatarios se comprometieron a elaborar un plan estratégico que garantice la complementación productiva entre los pueblos sobre las bases de la racionalidad, aprovechamiento de las ventajas existentes en los países, ahorro de recursos, ampliación del empleo y acceso a los mercados, entre otras consideraciones.

Por su parte, el 11 de enero de 2007 se produjo, en la ciudad de Managua, la adhesión de la República de Nicaragua como cuarto miembro permanente del ALBA. El presidente venezolano, Hugo Chávez; junto a sus homólogos Daniel Ortega, de Nicaragua; Evo Morales, de Bolivia; y el vicepresidente de Cuba, José Ramón Machado; sellaron el compromiso en las instalaciones del Teatro Rubén Darío de Managua, un día después de que el primer mandatario nicaragüense asumiera su cargo.

 

Realidad Tangible

Son varios los acuerdos que se han firmado en el marco de la consolidación de la Alternativa Bolivariana para la América. Los países miembros de este mecanismo de cooperación se han reunido en diversas oportunidades para construir las bases sólidas de la integración latinoamericana.

El 26 de mayo de 2006, Venezuela y Bolivia suscribieron cuatro acuerdos de integración energética para el desarrollo de proyectos en materia de exploración, producción, refinación, distribución, procesamiento e industrialización de hidrocarburos. Una de las acciones emprendidas a través de estos convenios es el suministro de 200 mil barriles mensuales de diesel en condiciones especiales de financiamiento para la nación boliviana.

También se firmaron cartas de intención para la instalación de dos plantas de extracción de líquidos del gas natural, un memorando de entendimiento para la creación de Fertisur, complejo para la manufacturación de fertilizantes nitrogenados; y acuerdos para el entrenamiento de 200 trabajadores de la industria energética boliviana, por parte de INTEVEP, brazo tecnológico de PDVSA.

En esta visita del presidente Chávez al país altiplano, se concretó un donativo de aproximadamente 4 mil toneladas de asfalto para pavimentar más de 50 kilómetros de carretera. Además de la entrega de 520 computadoras y 52 impresoras en 52 escuelas de la región del Chapares.

Entre tanto, la República de Nicaragua se estrena como cuarto miembro permanente del ALBA con la firma de distintos acuerdos en materia económica, financiera, energética, industrial, agrícola, médica y cultural. Entre ellos destaca el Acuerdo sobre la Cooperación en el Sector Energético, para el desarrollo en las áreas de petróleo, gas y electricidad; y el Acuerdo de Cooperación Energética Petrocaribe, que garantiza el envío directo desde Venezuela, de productos refinados y gas licuado de petróleo (GLP) o sus equivalentes energéticos, hasta por 10 mil barriles diarios.

El 24 de enero del presente año, Venezuela y Cuba suscribieron 16 acuerdos bilaterales de cooperación en materia energética, finanzas, telecomunicaciones, sideromecánica, minería, turismo, transporte y agricultura. Además de dos documentos que permitirán a ambos países, a través de PDVSA y Cuba Petróleo, iniciar en conjunto actividades de exploración y certificación de los yacimientos de hidrocarburos en la Faja Petrolífera del Orinoco y en aguas cubanas del Golfo de México.

Así pues, cada día se fortalece el camino de la unidad e integración entre los países de América Latina y El Caribe. “Ya somos cuatro: Cuba, Bolivia, Nicaragua y Venezuela, en la Alternativa Bolivariana que también es Sadinista, Martiana, Indigenista para los pueblos de Nuestra América”, expresó el presidente Chávez. Mientras que su homólogo nicaragüense, Daniel Ortega, manifestó “Cristo nunca dijo explotaos los unos a los otros, ni mataos los unos a los otros; dijo amaos los unos a los otros y el ALBA es el mensaje de Cristo”.

 

  • OPEP

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) es  un organismo intergubernamental creada para coordinar las políticas de producción de petróleo de sus 11 países miembros, con el fin de estabilizar el mercado internacional de los hidrocarburos, conducir a los países productores de petróleo a obtener un razonable retorno de las inversiones y asegurar el suministro continuo y estable de crudo para los países consumidores. La OPEP produce el 40% del crudo mundial y el 14% del gas natural.

La OPEP fue creada el 14 de septiembre de 1960 en Bagdad, capital de Irak. Venezuela tuvo un papel protagónico en el nacimiento de la organización, gracias a una iniciativa adelantada por el entonces ministro de Minas e Hidrocarburos, Juan Pablo Pérez Alfonzo, un excepcional estratega petrolero quien avizoró la necesidad de un “instrumento de defensa de los precios para evitar el despilfarro económico del petróleo que se agota sin posibilidad de renovarse”.

Ya para esta época, Venezuela, cuya economía depende esencialmente del petróleo, había comprendido el significado del petróleo para el mundo y la necesidad de llegar a acuerdos entre los países exportadores para alcanzar el verdadero valor de este producto estratégico.

En esas circunstancias, Juan Pablo Pérez Alfonso logró convocar a Irán, Irak, Kuwait y Arabia Saudita, los cuatro países árabes de mayor capacidad exportadora de crudo del mundo, para impulsar la conferencia internacional que creó la Opep, con el objetivo de concretar la unificación de las políticas petroleras de los países miembros.

Años más tarde se sumaron a la Organización Qatar, en 1961; Libia e Indonesia, en 1962; Emiratos Árabes Unidos, en 1967; Argelia, en 1969; Ecuador, en 1973 y Gabón en 1974. Estos dos últimos se retiraron debido a la disminución de sus volúmenes de exportación.
Después de su ratificación por los gobiernos signatarios la OPEP se registró ante las Naciones Unidas el 6 de noviembre de 1962. Fue oficialmente reconocida como una organización internacional por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas el 30 de junio de 1965. Resolución de las Naciones Unidas No.6363

 

La OPEP no es un cartel

Es inconveniente calificar a la OPEP como un cártel, porque éste concepto apunta hacia una organización que se encamina hacia el acaparamiento y la especulación, sin detenerse en el daño que pueda ocasionar a los consumidores. La Opep en el ordinal 3º de la resolución que le sirvió de base a su creación, puntualiza que "los miembros estudiarán y formularán un sistema para asegurar la estabilización de los precios, entre otros medios, por la regulación de la producción con la debida atención hacia los intereses de las naciones productoras y de las consumidoras y a la necesidad de asegurar una entrada estable a los países productores, un abastecimiento suficiente, económico y regular de esta fuente de energía a las naciones consumidoras y una justa ganancia para su capital a quienes inviertan en la industria del petróleo".

Actualmente, las naciones miembros de la Organización son: Argelia, con un potencial de producción de 1,5 millones de barriles diarios; Arabia Saudí, 9,5 a 10,6 MBD; Emiratos Árabes, 2,7 a 3,0 MBD; Indonesia: 1,6 MBD; Irán, 3,7 a 4,0 MBD; Irak, 2,6 MBD; Kuwait, 2,4 MBD; Libia, 1,4 MBD; Nigeria, 2,4 MBD; Qatar, 658 mil barriles diarios y Venezuela, 3,9 millones de barriles diarios.

Aunque la atención de los países desarrollados se centra en la Opep, cuando hay alzas en los precios, esta organización solamente controla el 40% del petróleo que se vende en el mundo. Fuera de la Opep, están productores petroleros en el Mar del Norte, y Rusia con 6 MBD en el mercado, y México y Texas y Alaska, seguros proveedores de los Estados Unidos; y Omán y Ecuador, que también aportan lo suyo.

 

Países Integrantes

Actualmente, la OPEP está integrada por 13 países productores y exportadores de petróleo, ubicados en América, Asía y Africa, los cuales agrupan una población de alrededor de 554 millones de personas y cuyo principal producto de exportación es el petróleo:

Angola
Arabia Saudita
Argelia
Ecuador
Emiratos Árabes Unidos
Indonesia
Irak
Kuwait
Nigeria
Qatar
República Islámica de Irán
República Socialista de Libia
Venezuela

Para estas naciones el petróleo constituye el principal motor de desarrollo económico, político social y la renta petrolera no sólo contribuye a la expansión de su plataforma económica e industrial, sino constituye el motor fundamental para proveer a sus habitantes de empleo, educación, salud, y calidad de vida.

 

¿Cuáles fueron las razones para fundar la OPEP?

El nacimiento de la OPEP fue un acto de reivindicación histórica ante el control que ejercian las compañías transnacionales en el negocio petrolero a expensas de los países productores. Para mediados del siglo pasado, los precios, volúmenes de producción y otros asuntos clave eran controlados por siete grandes empresas internacionales conocidas como las “Siete Hermanas” (enlace a Historia), de acuerdo a sus intereses y en concordancia con la situación política y militar de sus países de origen.

En febrero de 1959 y agosto de 1960, se presentaron reducciones unilaterales para los precios fijados para los crudos del Medio Oriente, esta situación propició que un mes más tarde, el 9 de septiembre de 1960, por iniciativa de los ministros petroleros de Venezuela y Arabia Saudita, Juan Pablo Pérez Alfonso y el jeque Abdullah Al Tariki, se propuso la creación de un denominado “Compacto Petrolero”: la OPEP, para defender los intereses de los países productores.

Al finalizar su primera reunión ministerial, la OPEP hizo una declaración de Políticas y Objetivos y fijó los requisitos para ingresar a la Organización que, eventualmente alcanzaría su número actual de 11 miembros.

La otra razón que condicionó la creación de la OPEP la constituyó el inmenso vacío en la gerencia del mercado petrolero mundial, la incapacidad de las llamadas Siete Hermanas mas la compañía francesa de petróleo para fijar los precios del petróleo y controlar las inversiones que de manera exagerada se habían realizado en todo el mundo, de acuerdo con los objetivos de su convenio secreto de operación, firmado en el Castillo de Achnacarry en 1928. Convenio que estaba orientado a controlar:

-Todas las áreas de producción fuera de  Estados Unidos.
-Todas las operaciones foráneas de refinación
-Todas las patentes, conocimientos (Know-how) y tecnologías que se refiriesen a la refinación y:

Dividirse en forma efectiva, los mercados mundiales, fijar los precios mundiales para los crudos y productos, controlar los oleoductos y las facilidades de transporte a escala mundial.

Estos acuerdos, cuya estructura era condenada por los Estados Unidos (apoyándose en su ley contra el monopolio)  irónicamente fueron tolerados por el gobierno americano y aplicadas en la mayoría de los países donde ellos tenían sus operaciones en vista de que eran muy beneficiosos para la estrategia energética de ese país.

El acuerdo de Achnacarry o del “as is” (como se le conocía) comenzó a perder vigencia; Después de la entrada de otras empresas en el negocio petrolero internacional, por la penetración del crudo Ruso en el mercado europeo y por la aparición de las empresas petroleras independientes, que también ofrecían crudo a precios inferiores a los fijados por las Siete Hermanas (fuera de sus canales de distribución).

Fueron estos últimos acontecimientos los que le abrieron la puerta a la OPEP y le permitieron su permanencia, ya que el mercado petrolero demandaba una mayor estabilidad.

 

Objetivos de la organización

Los principales objetivos de la OPEP son:

1.- Coordinar y unificar las políticas petroleras de los países miembros y determinar los medios más idóneos para salvaguardar sus intereses individuales y colectivos.
2.- Buscar las mejores vías y medios para asegurar la estabilización de los precios en los mercados internacionales, con miras a eliminar las fluctuaciones perjudiciales e innecesarias.
3.- Proveer a las naciones consumidoras un suministro de petróleo de un eficiente, económico y regular y un retorno justo de capital para las inversiones de la industria petrolera.

 

Funcionamiento

La máxima instancia de decisión en la Organización de Países Exportadores de Petróleo es la Conferencia de Ministros, donde se reúnen los representantes de los países miembros, o Jefes de Delegación.

Esta instancia se apoya en varios comités ministeriales, la Junta de Gobernadores, la Comisión Económica y otros Comités Técnicos.Adicionalmente cuenta con el Secretariado de la OPEP, un cuerpo técnico permanente y de alto nivel profesional.

Los Ministros de petróleo de los países miembros se reúnen durante las denominadas Conferencias de la OPEP, para coordinar y unificar sus políticas petroleras y para promover la estabilidad y prosperidad en el mercado. Para ello se poyan en la secretaría de la OPEP, organización supervisada por el cuerpo de Gobernadores, bajo la dirección del Secretario General, respaldados asimismo por otros cuerpos como la Comisión Económica, el Comité Ministerial de Seguimiento y otros Comités Ministeriales establecidos de acuerdo a las circunstancias del mercado.

En estas reuniones los países miembros consideran la situación actual y futura del mercado petrolero, revisando las proyecciones del período bajo consideración y sugiriendo los cambios que deberían realizar a sus políticas petroleras. Por ejemplo, en conferencias anteriores los países miembros han decidido aumentar o reducir, en forma colectiva su producción petrolera para mantener precios estables y suministros seguros a los consumidores, en el corto, mediano y largo plazo.

 

Políticas de la OPEP

Las políticas de la organización han estado orientadas a defender los precios petroleros y a mantener el poder adquisitivo de los ingresos petroleros de los países miembros. EN la actualidad los mayores esfuerzos de la organización están dirigidos a alcanzar y mantener un mercado petrolero estable, contrariamente a lo que se hacía en el pasado, cuando el énfasis se daba a la fijación o administración de los precios petroleros.

Desde marzo del año 2000 los esfuerzos estuvieron orientados a lograr estos objetivos a través de un programa regulatorio de producción que limita la oferta OPEP –y de algunos países no OPEP que colaboran con el sistema- dentro de niveles que apoyan una banda de precios considerada como conveniente para productores y consumidores (22-28 USD/barril)

Previo a esta decisión de marzo del año 2000, la OPEP practicó diferentes esquemas y políticas de control de mercado: Así hasta 1973 aceptó los precios fijados unilateralmente por las transnacionales, entre 1973 y hasta 1974 comenzó a fijar los precios de los crudos OPEP en el mercado hasta que en 1985 Arabia Saudí renuncia a la estructura de precios de la OPEP y la organización abraza la política de “Participación de Mercado” –iniciándose la guerra de precios- Después de un breve período de un año, la OPEP retoma la gerencia del mercado (A partir de 1987), actuando únicamente como reguladora de producción. Desde 1987 hasta el año 2000 la OPEP sólo se interesa en el cumplimiento de las cuotas las cuales muy pocos  países respetaban, obligando a la Organización a buscar nuevas estrategias.

La OPEP necesita una estabilidad en el mercado y se esfuerza por entregarle a los consumidores los suministros petroleros a un precio razonable. Ella busca la prosperidad del negocio petrolero para beneficio de productores y consumidores, la cual ha logrado de diferentes formas, algunas veces reduciendo voluntariamente el petróleo que produce y, en otras, aumentándolas, cuando se ha presentado una escasez de crudo en el mercado.

Las políticas de control de producción de la OPEP afectan los precios de los crudos en forma directa, mientras que a los productos refinados (tales como la gasolina) solo lo hace en forma indirecta y en menor proporción, debido a la carga impositiva que aplican los países consumidores a estos productos que, en algunos casos asciende al 70% del valor del producto.

  • PETROAMERICA

El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, impulsa la iniciativa de Petroamérica, una propuesta de integración energética de los pueblos del continente, enmarcada en la Alternativa Bolivariana para la América (ALBA) y fundamentada en los principios de solidaridad y complementariedad de los países en el uso justo y democrático de los recursos en el desarrollo de sus pueblos.

El espíritu de la propuesta venezolana se resume en las palabras del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, durante la firma del Acuerdo de Cooperación Energética con la República Dominicana en el marco de una visita a ese país.

“Venezuela tiene en su territorio la primera reserva de petróleo del mundo y la primera reserva de gas de todo nuestro Continente, desde allá desde el Polo Norte, desde Alaska hasta la Tierra del Fuego como se dice, tenemos la primera reserva de gas aquí mismo en el Caribe, queremos compartirla con el Norte, con el Sur, con el Este y con el Oeste y en prioridad con nuestros pueblos vecinos, nuestros pueblos hermanos. No nos parece nada justo que teniendo nosotros tanto gas, tanto petróleo, haya apagones frecuentes en Dominicana, el Norte de Brasil no tenga energía para el desarrollo, Colombia no tenga energía suficiente en los pueblos de la frontera, o en el Sur y en el Oeste; Haití no tenga ni siquiera para las plantas eléctricas que le dan energía a los hospitales; Grenada y todos estos hermanos países, no es justo, Venezuela ha recuperado su profunda raíz bolivariana y queremos más que decirlo demostrarlo, uniéndonos de verdad para ser libres”.

Esta nueva instancia se convertirá en un motor destinado a garantizar el acceso de nuestros países al disfrute de sus propios recursos naturales energéticos no renovables, reduciendo las asimetrías económico–sociales que lo obstaculizan; y a defender la utilización por nuestros pueblos de los recursos naturales energéticos, como motor fundamental para la creación de sociedades más justas, solidarias y eficientes en la lucha contra la pobreza.

Petroamérica está concebida como un habilitador geopolítico orientado hacia el establecimiento de mecanismos de cooperación e integración, utilizando los recursos energéticos de las regiones del caribe, Centroamérica y Suramérica, como base para el mejoramiento socioeconómico de los pueblos del continente.

El desarrollo de esta iniciativa de integración energética pasa por:

  • Redefinir las relaciones existentes entre los países sobre la base de sus recursos y potencialidades.
  • Aprovechar la complementariedad económica, social y cultural para disminuir las asimetrías en la región.
  • Minimizar los efectos negativos que sobre los países de la región tienen los costos de la energía, originados por factores especulativos y geopolíticos.
  • Fortalecer otras iniciativas regionales como Mercosur, CAN, Alba y Comunidad Suramericana de Naciones.

En Petroamérica confluyen tres iniciativas subregionales de integración energética, que son Petrosur, donde se agrupan Argentina, Brasil, Venezuela y Uruguay; Petrocaribe, cuyo nacimiento fue suscrito por 14 países de la región caribeña; y Petroandina, propuesta a los países que conforman la Comunidad Andina de Naciones (Bolivia, Ecuador, Colombia, Perú y Venezuela).

Todas estas iniciativas se levantan sobre la necesidad que existe en nuestros países de satisfacer sus requerimientos de energía, mediante la colaboración mutua y la complementariedad de nuestras potencialidades humanas y materiales como países soberanos; en este sentido, buscan vencer los factores especulativos y geopolíticos que causan distorsiones en los mercados energéticos y que tienen un impacto debilitador en las economías de la región. Igualmente proponen el uso soberano de los recursos energéticos como motor de desarrollo endógeno e integración de los pueblos de América Latina y El Caribe para reducir las asimetrías económicas y sociales existentes en nuestros pueblos.

 

Áreas de cooperación

Petroamérica y sus homólogas subregionales avanzan sobre una plataforma que incluye negociaciones directas entre los Estados, declaraciones y desarrollo de iniciativas conjuntas por regiones, suscripción de convenios integrales de cooperación, identificación de áreas de cooperación y acuerdos bilaterales entre empresas y/o entes de los Estados, y  establecimiento de sociedades y/o acuerdos de cooperación específicos en materias como:

  • Suministro de crudo y productos       
  • Intercambio de bienes, servicios, desarrollo de infraestructura, financiamiento
  • Diseño, construcción y operación conjunta de refinerías, facilidades de almacenamiento y terminales
  • Comercialización conjunta de crudos, productos, glp, asfaltos y lubricantes
  • Transporte y logística
  • Exploración y explotación conjunta de petróleo y gas
  • Procesamiento y comercialización de gas
  • Petroquímica
  • Tecnología / adiestramiento
  • Combustibles ecológicos
  • Políticas públicas

En otro nivel de integración, los acuerdos enmarcados en Petroamérica plantean la integración de las empresas energéticas estatales de América Latina y del Caribe para operacionalizar los acuerdos y realizar inversiones conjuntas en la exploración, explotación y comercialización del petróleo y gas natural.

 

  • Petrosur

Petrosur es un habilitador político y comercial promovido por la República Bolivariana de Venezuela, dirigido a establecer mecanismos de cooperación e integración sobre la base de la complementariedad y haciendo un uso justo y democrático de los recursos energéticos para el mejoramiento socioeconómico de  sus pueblos.

Esta iniciativa reconoce la importancia de fomentar cooperación y alianzas estratégicas entre las compañías petroleras estatales de Brasil, Argentina, Uruguay y Venezuela: Petróleos Brasileiros (Petrobras), Energía Argentina S.A. (Enarsa); Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (ANCAP) y Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) para que desarrollen de manera integral negocios en toda la cadena de los hidrocarburos.

Con Petrosur se busca minimizar los efectos negativos que sobre los países de la región tienen los costos de la energía originados por factores especulativos y geopolíticos, mediante la disminución de los costos de las transacciones  (eliminando la intermediación), el acceso a financiamiento preferencial y el aprovechamiento de las sinergias comerciales para solventar las asimetrías económicas y sociales de la región.

 

  • Petrocaribe

Petrocaribe es un Acuerdo de Cooperación Energética propuesto por el Gobierno Bolivariano de Venezuela, con el fin de resolver las asimetrías en el acceso a los recursos energéticos, por la vía de un nuevo esquema de intercambio favorable, equitativo y justo entre los países de la región caribeña, la mayoría de ellos sin control estatal del suministro de estos recursos.

Está concebido como un organismo multilateral capaz de asegurar la coordinación y articulación de las políticas de energía, incluyendo petróleo y sus derivados, gas, electricidad, uso eficiente de la misma, cooperación tecnológica, capacitación y desarrollo de infraestructura energética; así como el aprovechamiento de fuentes alternas, como la energía eólica y solar, entre otras.

Esta organización nació el 29 de junio de 2005, con la participación de 14 países del Caribe, que asistieron al I Encuentro Energético de Jefes de Estado y/o de Gobierno del Caribe sobre Petrocaribe, celebrado en la ciudad de Puerto La Cruz, al Oriente de Venezuela.

El 6 de septiembre de 2005, se desarrolló la II Cumbre de Jefes de Estado y/o de Gobierno del Caribe sobre Petrocaribe, en la ciudad de Montego Bay, Jamaica. El 10 y 11 de agosto de 2007, tuvo su sede en Caracas, Venezuela, la III Cumbre de la iniciativa. El IV encuentro de dignatarios de los países asociados a Petrocaribe es realizado en la ciudad de Cienfuegos, República de Cuba, en diciembre de 2007.

 

Países firmantes del Acuerdo

La iniciativa Petrocaribe fue suscrita inicialmente por 14 países: Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Venezuela. Durante la III Cumbre Petrocaribe se adhirieron formalmente Haití y Nicaragua. 

 

Objetivo

Petrocaribe busca contribuir con la transformación de las sociedades latinoamericanas y caribeñas, haciéndolas más justas, cultas, participativas y solidarias, por lo que está concebido como una propuesta integral que promueve la eliminación de las desigualdades sociales, fomenta la calidad de vida y una participación efectiva de los pueblos en la conformación de su propio destino.

Tratado de Seguridad Energética Petrocaribe

Con el fin de garantizar la seguridad y estabilidad energética del Caribe, diez países asistentes a la III Cumbre realizada en agosto de 2007, suscribieron el Tratado de Seguridad Energética Petrocaribe, propuesto por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez. Las naciones firmantes fueron: Granada, Belice, Cuba, Dominica, Haití, Nicaragua, San Vicente y Granadinas, Jamaica, Surinam y Venezuela.

Este mecanismo tiene la finalidad de ampliar la capacidad  de refinación y construir o mejorar la infraestructura energética de la región, para el despacho, recepción, transporte, almacenaje y distribución de hidrocarburos. Asimismo, busca desarrollar políticas y acciones para que cada país destine 10% de su capacidad de siembra a la producción del etanol estrictamente necesario, construya plantas de licuefacción y regasificación e introduzca el gas en su matriz energética.

El tratado también fomenta el uso racional de la energía, en la búsqueda del máximo ahorro y eficiencia, para lo cual impulsa el desarrollo de polos petroquímicos, la sustitución de artefactos de alto consumo energético por equipos más eficientes y el empleo de energías alternativas como la eólica, solar, geotérmica, hidroeléctrica, entre otras.
Los países miembros se comprometieron a crear y fortalecer empresas mixtas binacionales y a negociar directamente entre Estados para eliminar los intermediarios.


Declaración Política de la III Cumbre

Los 16 países miembros de Petrocaribe, firmaron la Declaración Política de la III Cumbre, celebrada en Caracas. El documento, establece la revisión de los avances de este mecanismo de unión energética, nacido el 29 de junio de 2005, y ratifica la voluntad de los signatarios de consolidar la unión energética como instrumento de alianza política y estratégica en la región.

Asimismo, resalta el papel de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en el rumbo a seguir para alcanzar la unión regional, con base en la justicia social, la solidaridad, la ampliación de programas sociales y proyectos gran nacionales, que impulsen el desarrollo económico y el intercambio comercial.

 

Más que un contrato de suministro

En el ámbito operativo, el Acuerdo de Cooperación Energética Petrocaribe es mucho más que un contrato de suministro de hidrocarburos, constituye una iniciativa política destinada a brindar facilidades tanto financieras como estructurales que garanticen el suministro directo hacia los países del área, donde el mercado de los hidrocarburos se ve afectado por la intermediación y la especulación.

Petrocaribe lleva implícita la articulación de convenios existentes anteriormente, como el Acuerdo de San José y el Acuerdo Energético de Caracas. Sin embargo, mejora las condiciones de este último, que prevé el financiamiento de 25% de la factura, con un año de gracia, pagadero en 15 años, con el 2% de interés.

Petrocaribe propone una escala de financiamiento entre 5% y 50% de la factura petrolera, tomando como referencia el precio de los hidrocarburos. Igualmente extiende el período de gracia para el financiamiento de uno a dos años y prevé una extensión del período de pago de 17 a 25 años, reduciendo el interés a 1%, si el precio del petróleo supera los 40 dólares por barril. El pago a corto plazo de 60% de la factura se extiende de 30 a 90 días.

Con base en los principios solidarios de este acuerdo, la República Bolivariana de Venezuela está dispuesta a aceptar que parte del pago diferenciado de la factura se realice con bienes y servicios, por los que puede ofrecer, en algunos casos, precios especiales.

 

  • Petroandina

La iniciativa de integración energética PetroAndina fue pactada por el XVI Consejo Presidencial Andino realizado el 18 de julio de 2005 en Lima, como plataforma común o “alianza estratégica” de entes estatales petroleros y energéticos de los 5 países de la CAN (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) “para impulsar la interconexión eléctrica y gasífera, la provisión mutua de recursos energéticos y la inversión conjunta en proyectos”.

En esta Cumbre, los dignatarios de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela suscribieron el documento: “Acta Presidencial de Lima. Democracia, desarrollo y cohesión Social” , en el cual los representantes de los Estados miembros tomaron nota de la propuesta de la República Bolivariana de Venezuela en torno a la idea de acordar la creación de Petroandina y consideraron la conveniencia de formular una agenda energética andina en el contexto de integración sudamericana, teniendo en cuenta los distintos acuerdos binacionales existentes y tomando en cuenta el importante potencial energético representado por los yacimientos de petróleo, carbón y gas, así como de fuentes hídricas, eólicas, solares y otras existentes en nuestros países y de la vital importancia que tienen para el desarrollo moderno, particularmente, en los procesos de integración andina y sudamericana.

En el marco de estas consideraciones, los estados miembros también reafirmaron el interés de fortalecer la integración regional impulsando los proyectos de interconexión energética en América del Sur, teniendo en cuenta los acuerdos vigentes de los países y los esquemas comerciales existentes.

El primer beneficiario del nuevo esquema de cooperación andina es Ecuador, exportador neto de petróleo y antiguo miembro de la OPEP e importador de gasolina, que hoy negocia refinar en Venezuela parte de sus crudos con lo cual se ahorrará una parte de los 1.000 millones de dólares anuales que paga por combustibles importados.

 

  • UNASUR

La Unión de Naciones Suramericanas  (UNASUR) es el espacio natural de unión, convergencia e integración de los países de América del Sur. Se trata de la estructura compartida de integración política, social, cultural y económica de mayor envergadura a nivel suramericano.

La UNASUR está integrada por los 12 países suramericanos: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Suriname, Uruguay y Venezuela.

Como gran proyecto político constituido en torno a la integración, el propósito de la Unión de Naciones es conformar un bloque unitario sobre la base de un destino común que le permita a Suramérica tener peso y relevancia a nivel internacional y negociar en mejores condiciones.

(Con información del Sitio Web de la II Cumbre de la Comunidad Suramericana de Naciones)

 

Antecedentes

El 8 de diciembre de 2004 los presidentes de los países de América del Sur, reunidos en la ciudad del Cusco, Perú, en ocasión de la celebración de las gestas libertarias de Junín y Ayacucho, decidieron conformar la Comunidad Suramericana de Naciones.

La creación de la Comunidad Suramericana se inspiró en el ejemplo del Libertador Simón Bolívar, del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, del Libertador José de San Martín y de los pueblos y héroes independentistas que construyeron, sin fronteras, la Patria Grande.

La Comunidad Suramericana guarda también la identidad, el rostro y la memoria de los líderes indígenas que –como Tupak Katari, Tupak Amaru y Apiahuaiki Tumpa– hicieron de su rebelión un motivo de emancipación, libertad y dignidad de los pueblos oprimidos.

La Comunidad Suramericana fue creada sobre la base de una cultura e historia compartidas, de la continuidad geográfica del subcontinente, así como de un futuro de integración que proyecte los ideales de libertad, igualdad y solidaridad que sustentaron la lucha por la independencia de los pueblos de América del Sur.

En la primera Cumbre Energética Latinoamericana, realizada en la isla de Margarita (ubicada en el nororiente venezolano), los Jefes de Estado y/o Gobierno asistentes deciden renombrar a esta iniciativa de integración como Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR. Más allá de un cambio de nombre, esta decisión define un nuevo modelo de integración.

Potencia del Sur
  • Quinta potencia económica mundial: América del Sur registró un Producto Interno Bruto (PIB) de 1,5 billones de dólares constituyéndose, en una potencia económica.
  • Cuarto espacio poblacional mundial: La Unión de Naciones Suramericanas tiene una población de 377 millones de habitantes; esto es, aproximadamente, 80 millones de habitantes más que Estados Unidos y 83 millones menos que la Unión Europea.  
  • Primera región productora y exportadora de alimentos del mundo: La región suramericana se caracteriza por una intensa actividad agropecuaria altamente dinámica y destinada a satisfacer mercados de exportación.
  • Exportadora de 305 mil millones de dólares anuales: Las exportaciones de América del Sur equivalen al 34 por ciento de las exportaciones de Estados Unidos y al 8 por ciento de las exportaciones de la Unión Europea.
  • Una de las mayores reservas de agua dulce del planeta: Los países de América del Sur albergan el 27 por ciento de las reservas de agua dulce del mundo.
  • Reguladora del equilibrio ecológico global a través de la gestión de la Amazonia: La Amazonia Suramericana es la mayor cuenca hidrográfica del planeta que por su extensión implica la gestión coordinada y la cooperación de ocho de los 12 países de América del Sur (Brasil, Perú, Venezuela, Colombia, Bolivia, Ecuador, Guyana y Surinam). En conjunto, los países de la subregión albergan 8 millones de kilómetros cuadrados de bosques.  
  • Reservorio de petróleo y gas para cien años: Las significativas reservas de hidrocarburos registradas en América del Sur permitirían satisfacer la demanda de estas fuentes de energía por parte de la UNASUR a lo largo de un siglo. La potencialidad energética suramericana es ya un elemento central en la geopolítica internacional.
  • Fuente de diversidad y biodiversidad: Suramérica constituye un excepcional espacio de encuentro de pueblos y organizaciones indígenas, cuya presencia significa una enorme riqueza de culturas, conocimientos y cosmovisiones. Las reivindicaciones de los pueblos indígenas y sus prácticas asociadas a la preservación de la biodiversidad son elementos centrales en la construcción de una Suramérica con inclusión y equidad social.

Fuente: Petróleos de Venezuela S.A.

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